Abarcar mucho y apretar poco es un síntoma muy común en proyectos que, ambiciosos ellos, ansían abarcarlo todo.
Esta frase tan obvia… tan manida… es TAN IMPORTANTE y poco seguida que parece mentira que haya que repetirlo en cada proyecto de nueva creación.
Para describir la estrategia para conseguir establecer modelos de negocio basados en economías de red sin morir en el intento, hemos desarrollado la TEORÍA DE LAS ISLAS de KeimStrong.
ISLAS
Islas son, en este contexto, entornos en los que un target (grupo de personas) es más accesible y conseguible por, formando una red entre ellos, tener nosotros más probabilidades de ”apretar comercialemente” y, sobre todo, de crear un posicionamiento potente y adecuado.
ECONOMÍAS DE RED
Entendamos como economías de red en las que el valor aportado por la empresa es más la propia red que se genera alrededor de su servicio que el propio producto. El valor lo proporcionamos ofreciendo masa crítica a los participantes en cada momento. En las economías de red un solo usuario carece de valor.
Este tipo de realidades (casos más flagrantes podrían ser mercados (marketplaces), las redes sociales y comunidades virtuales, los Messenger de turno, incluso en sus versiones antiguas como el teléfono o el fax, telégrafo etc, no tienen ningún sentido hasta que se usa también por una, varias o infinitas personas con los que nos interesa interactuar).
En general se necesita abanico de “compradores y vendedores” suficientes para el valor para llegar a constituirse en la referencia para los interesados.
Y ¿cómo se consigue un abanico de “compradores y vendedores de valor”?
Para implantar estos modelos hay un grave problema. Los objetivos a largo plazo Vs. realidad a corto son difíciles amigos.
Y, volviendo al plano filosófico-metafísico, las buenas ideas, las visiones, los “sueños húmedos estratégicos” se chocan muchas veces con la cruda realidad.
En busca del Objetivo final
El objetivo final (bien o mal definido) está “a la otra orilla del mar”. Hay que buscar una forma de alcanzarlo. Hay que elegir crear un puente, usar un avión, saltarse la vaya, cruzar a nado… ¿un ferry?
Lamentablemente, lo más común es saltarse la decisión de la búsqueda de la estrategia más adecuada y se decide empezar a andar por la orilla esperando llegar algún día a la otra… La base de esta decisión es que “llegar a Tanger desde Tarifa (nuestro objetivo a largo plazo)” es posible pasando por Barcelona, Atenas, Estambul, El Cairo, Túnez… (lo hemos visto en un atlas o leído en EMPRENDEDORES)… El resultado es que si se decide empezar hacia el este se conoce mundo, es interesante, se puede incluso encontrar sitios que gusten aún más (éxito por casualidad)… pero cansa mucho eso de andar… se tarda un montón… y te puedes perder… morir de sed… y difícilmente llegar… ¿Y si por las casualidades de la vida Tánger fuera una isla (geográficamente hablando)? Llegar sería hasta imposible … y el intento bastante, bastante frustrante.
El caso es que si antes de echar a andar analizamos el objetivo, la coyuntura, la situación y los recursos con los que contamos es muy posible que haya una solución alternativa a patearnos el mediterráneo. Hay que tomar decisiones que nos permitan llegar al otro lado… a la otra orilla… sin morir en el intento.
Planificación estratégica
Porque por lo menos sabemos a dónde queremos llegar, ¿no?
Lo malo es que, si es así, cuando estamos entre power points de “subidón creativo” lo que peor se nos da es hacernos a la idea de que hay que sobrevivir al trayecto.
Y sobrevivir requiere sangre fría planificadora, análisis de posibles coyunturas, movimientos reactivos o proactivos de los stakeholders,e la posible competencia, del usuario o cliente etc etc… y sobre todo es imprescindible analizar el poder ofrecer suficiente “chicha” a los stakeholder en cada momento de la travesía.
Nota: stakeholders es un término que se utiliza para describir a los implicados en el proyecto, en definitiva a todos los que se beneficiarían de su éxito potencial (a veces el concepto se hace también extensible a los que se podrían beneficiar del fracaso).
En los inicios es importante contar con un equilibrio entre las partes que interactúen. Ningún sentido tiene tener todos los oferentes de un producto en un mercado virtual (o una tienda de barrio), por ejemplo, si no conseguimos atraer a suficiente demanda para que permanezcan en el (o se nos aburren los vendedores o se nos pudre el pescao).
Esto significa que algo tan básico como que si una de la partes no está satisfecha (no recibe más valor del que aporta por estar involucrado de la forma que sea), en cualquier momento del camino, abandonará el barco irremediable y definitivamente.
La viralidad de lo negativo
Y lo malo es que generalmente un desertor tiene más importancia que la capitalización directa que supone (la pasta que nos aportaría).
Generalmente un cliente que nos deja, un inversor que deja de invertir, un proveedor que deja de servir etc implican que, como poco, dejará de recomendarnos, otro cliente le seguirá, otro inversor seguirá al primero que decida desinvertir, el proveedor buscará a nuestra competencia para servirles los servicios que no le interesa vendernos (ofreciéndole probablemente las ideas que le hemos contado bajo secreto de NDA) etc etc…
En momentos de lanzamiento tenemos que sumar y nunca restar… decepcionar es muy peligroso… un grave peligro…
Es por lo tanto no defraudar las expectativas de todos los participantes en la fiesta primordial no sólo a largo plazo, sino en cada momento del viaje estratégico hacia el objetivo; hacia la otra orilla y sobre todo en los primeros pasos.
El fraude al stakeholder
Básicamente la ecuación es clara: para que no se produzca un “fraude al stakeholder” hay que conseguir:
- Equilibrio de expectativas de los stakeholders
o a través de transparencia referente a la planificación y la estrategia de creación de valor
o prestando triciclos gratis si hace falta, pero no intentando “vender motos” NUNCA
- Resultados
o asegurarse de que los stakeholders efectivamente reciben el valor necesario para estar satisfechos (superior en cada momento al aportado por ellos) teniendo en cuenta las expectativas actuales de valor futuro
- Comunicación
o estableciendo un canal de comunicación incluso bidireccional con los implicados
o creando canales de feedback (positivo y sobre todo negativo) eficientes
- Implicar en resultados
o creando los mecanismos para que el beneficio de la “plataforma” se convierta en el objetivo de cada una de las partes.
o creando mecanismos, a ser posible automáticos, para fomentar la proactividad en la promoción y fomento del éxito del proyecto por parte de los participantes (stakeholders)
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En general en todos los proyectos de nueva creación hay que entender muy bien la naturaleza de su posible éxito. En qué se basa este y cuáles son las claves para el “no fracaso”. (Key Success Factors o KSF).
Y como las funciones de la empresa son crear, distribuir y capitalizar el valor aportado generalmente hay que tener una estrategia clara para la CONSTANTE SOSTENIBILIDAD (palabro sorprendentemente no aceptado por la Real Academia Española de la Lengua (a diferencia de “almondiga” y otras patadas al diccionario sí aceptadas)).
Y recalcamos la palabra constante, porque muchas veces nos olvidamos de que la sostenibilidad del modelo a largo plazo no tiene valor si no aseguramos la supervivencia en el período complicado desde el hoy a este “largo plazo”.
¿Y esto qué significa?
En la práctica significa que ante la evidente falta de recursos iniciales y aún contando con ellos, la falta de rodamiento, producto, valor etc… hay que tener muy claro que hay que dimensionar el target a la propuesta de valor real de forma que haya siempre más valor del necesario para satisfacer a los usuarios de lo que quiera que “vendamos”.
LA TEORÍA DE LAS ISLAS:
La teoría de las islas recalca la necesidad de dimensionar el target dinámicamente variando su definición en función del ciclo de vida del proyecto.
La capacidad de la empresa en sus inicios en la aportación de valor es muy muy limitada tanto en cantidad como en calidad.
Un error más que común en los inicios es intentar “abarcar” mucho creyendo que así “algo caerá”. Suele ser reflejo de incapacidad de enfoque, normalmente causada por desconocimiento de un mercado nuevo o por crear.
Es importante coger el toro por los cuernos y tomar decisiones:
“es mejor tener un mal plan que no tener plan”
Es infinitamente mejor centrarte en un target u objetivo intermedio subóptimo que no centrarte en absoluto.
ABARCA POCO Y APRIETA MUCHO
Una vez decidido el objetivo a largo plazo es imprescindible minimizar el enfoque, afinar el tiro para que la inyección de recursos sobre ese plan sea máxima (abarcando poco es posible apretar mucho).
Ejemplo pseudoreal: Un vez decidido que el objetivo es “ser el operador móvil de los jóvenes” es imprescindible tomar distancia y afrontar que, siendo un objetivo posiblemente factible a largo es inalcanzable a corto plazo con los recursos, la marca, la experiencia que tenemos en el momento del lanzamiento.
Es momento de diseñar el plan y la estrategia para llegar a ese ambicioso objetivo. Hay que planificar minuciosamente el primer tiro y cómo las sucesivas ondas expansivas (u olas y corrientes) nos llevarán o nos ayudarán a “llegar a Tánger”… (no olvidemos que es nuestro objetivo
).
Parece muy complicado hacerte “el operador de los jóvenes” (siendo estos según cómo los definas hasta 15 millones de personas en España). Hay que cerrar el cerco. Hay que crear una isla (de ahí el nombre de nuestra teoría) en la que podamos ejercer el suficiente poder para que en la “isla” seleccionada los habitantes sientan el apretón de nuestra marca como si de una estrategia masiva se tratara.
Los “isleños” sufrirán una experiencia parecida a la de Jim Carrey en el “show de Truman” en el que nuestra marca podrá incluso aparecer con más presencia que nuestros competidores (tener más presencia en la vida del target que Movistar es posible con la cercanía que sólo permiten recursos infinitos o centrar el tiro mucho).
En el ejemplo analizado (no al azar) se plantea que el público joven es un objetivo inalcanzable a corto y se decide buscar una isla que permita, centrando el tiro, ser exhaustivo en atacar a un target concreto.
SELECCIÓN DE ISLAS
Los criterios para selección de la isla más apropiada para el siguiente paso son variados. Lo importante es definir qué criterios hacen un target (una isla) más interesante. En definitiva son asuntos tan mundanos como:
- viralidad en el target
o interna (entre los integrantes de un target group); importante a corto plazo
o a otros targets (padres o hijos, amigos, compañeros de trabajo); medio y largo plazo
- poder de los lobbies o grupos de decisión
o asociacionismo
o interlocutores con poder de prescripción
- representabidad
o tamaño (volumen de negocio potencial)
o adecuación al posicionamiento del proyecto
- coste de adquisición de cliente
o costes de comunicación
o costes logísticos (el criterio geográfico puede tener un peso importante)
- etc etc
Una vez elegidas las variables de decisión y su peso (importancia) en la decisión final tenemos que valorar las diferentes opciones en función de sus valores relativos respecto de estas variables. Si consideramos, por ejemplo, los costes de comunicación como una variable importante tendremos que reflejarlo en una ponderación importante.
A veces los resultados son sorprendentes, pero lo realmente importante es el ejercicio de detectar las variables y su impacto en el resultado.
En el caso de tratarse de un operador móvil para conseguir a un target disperso, o no bien ubicado, con notoriedad hablamos de decenas de millones de euros en marketing y comunicación (véase Yoigo), mientras que centrando el tiro podemos dar fuertes golpes de comunicación con unos cientos de miles de euros (MÁSmovil es un ejemplo de campañas efectivas y centradas en su target).
Tomando a los estudiantes de E.S.O como ejemplo de isla.
Dentro de su característica de juventud podríamos destacar las posibilidades de viralidad (pasan 8 horas al día en grupos estables) que provoca que centren sus llamadas a un grupo reducido de amigos, la posibilidad de distribución y comunicación más eficiente a los centros de estudio u ocio, la posibilidad de desarrollar productos o servicios adaptados a unas necesidades y costumbres relativamente homogéneas y la posibilidad de un posicionamiento preciso que sólo un target más o menos homogéneo permite.
Adicionalmente recomendaríamos (si los recursos lo obligan) centrar aún más el tiro delimitando el ámbito geográfico, tipología de centros etc.
Así podríamos crear masas críticas y eliminar las “deseconomías de no-red” pudiendo incrementar el número de impactos por comunicación, las recomendaciones en un mismo grupo y por lo tanto ser mucho más eficientes en la introducción de un producto nuevo y en la captación con costes infinitamente menores de adquisición incrementando el gradiente de la curva de crecimiento mucho más eficientemente que “abarcando demasiado”.

2 comments
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Agosto 9, 2008 a 10:12 pm
Rafael
Interesante estudio.
Teniendo en cuenta que las economias de escala de internet suelen tender al infinito, o por lo menos , tienden a engrandecerse con la dimension del proyecto, una de las ventajas competitivas la sustenta el mayor de los jugadores, al poseer la menor estructura de costes por cliente/usuario.
¿Que estrategia deberia seguir un empresa de dimensiones globales carente de un proyecto de red en linea a la altura de las mejores redes, pero que sin embargo posee un base de clientes enormes y cautivos, la cual organiza en comunidades a traves de servicios gratuitos y que se utiliza mayormente como instrumento de marketing o brand enhancing para sus servicios principales que no son de red ?
Es decir, como podria un empresa, que tiene un servicio que no es de red, pero que se comunica con sus clientes en servicios de actualizacion, comunidades y marketing a traves de la red, sacar partido comercial de una masa de clientes enormes y diversos, sin caer en la tentacion de spam (sin cabrear a los clientes) y a la vez crear un servicio a estrategia a la marca.
Digamos, que parece obvio que la marca debe de ser tratada en todos los canales con el mismo mimo, y evidentemente internet es un canal fantastico y mas barato para hacer un imagen de marca.
Deberia la empresa competir e invertir en el canal antes de sacar rendimiento comercial, para asi no perder tren de marca e intentar cazar el liderazgo en algo con diversos proyectos, o por el contrario deberia dimensionar esos proyectos siguiendo la mismo teoria de las islas?
La pregunta concreta es: es la teoria aplicable a cualquier proyecto, independientemente de la dimension actual de la empresa?
Un saludo, Rafael
Agosto 10, 2008 a 7:18 pm
keimstrong
Gracias por tu comentario… intentaré contestar punto por punto.
REF A LA NECESIDAD DE MASA CRÍTICA EN INTERNET:
Ante todo habría que definir lo que llamamos Internet, una empresa de Internet, etc etc…
Las economías de escala infinitas sólo se dan cuando el coste variable de producción de servicio es cero. Raro es el caso en el que se puede montar un proyecto con ingresos sosteniblemente fuertes. Si fuese así al final la rentabilidad tenderá también a ser baja (ser copiado seguramente será fácil y construir barreras de entrada sostenibles será muy difícil).
Por otro lado la teoría de las islas está precisamente pensada para conseguir “hacerse lo suficientemente grande para disfrutar de un tamaño necesario sin morir en el camino”. No es por lo tanto una teoría de defensa del status sino de “ataque”.
REF: ESTRATEGIA PARA EMPRESA GLOBAL SIN PROYECTO DE RED, PERO CON BASE DE CLIENTES:
Publicidad: Ante todo contratar los servicios de KeimStrong para diseñar una estrategia apropiada.
Yo considero que el potencial de defensa de una empresa de las que describes es impresionante, dado que cuentan, como comentas, con una base de clientes enorme y global…
Sin embargo la palabra diversos denota descontrol o incomunicación con estos.
Sin saber de quién estamos hablando no sabríamos dar recetas de oro, pero considero que lo más importante, el “tesoro” es la base de clientes… esta es la que, bien tratada (con una comunicación bidireccional bien creada), te dará la solución a esta duda…
Para esta comunicación hay que analizar cuál es el canal o canales más interesantes según segmento y producto… Hay productos para los que tiene sentido generar comunidad, hay productos para los que la red entre usuario no tiene ningún valor para los mismos e intentar construirla es perder el tiempo por ejemplo. Cada caso es único.
REF GESTIÓN DE MASA ENORME DE CLIENTES DIVERSOS:
Seguramente el caso que comentas podría ser encarado por islas.
Comentas que estos clientes son diversos por lo que seguramente hay grandes oportunidades de segmentación de la propuesta de servicios para cada uno de los tipos de clientes que se detecten o tenga sentido delimitar. Las actualizaciones que comentas por ejemplo imagino que son un valor añadido que se le aporta a este usuario… cualquier comunicación con el usuario que le aporte valor será apreciada por el usuario…
El problema es que el valor tiene que aportarse al usuario no a la empresa… es vital tener muy claro que cualquier comunicación no ajustada a las necesidades del usuario puede generar el cabreo que comentas…
Una vez creadas las islas (segmentos diferenciados donde actuar) es vital buscar un valor añadido que se pueda constituir en ventaja competitiva sostenible.
REF GESTIÓN DE MARCA EN INTERNET:
Siento disentir: Internet no tiene porqué ser el canal más barato para generar imagen de marca… es posible que sí lo sea, pero el más rentable y sobre todo más potente seguramente es el boca a boca causado por un servicio de valor añadido.
Y el boca a boca funciona inmejorablemente dentro de los segmentos, pero sin olvidar que el que habla bien de tu producto es:
- por gratitud
- por que se beneficia (directamente por comisión o premio o indirectamente por beneficiar a un amigo con una información privilegiada).
Habría que estudiar este tema una vez bien segmentada la base de clientes.
REF INVERSIÓN EN CANAL DE INTERNET:
Es muy importante diferenciar entre el uso de Internet como un medio de comunicación unidireccional, tipo TV o prensa y el uso de Internet como un arma estratégico de valor añadido al servicio o producto. En ambos casos si tu cliente está en Internet la respuesta es sí, pero sobre todo en el caso de que tu cliente sea usuario pasivo. En el caso de que tu “cliente” sea un usuario activo es vital, sobre todo diseñar una estrategia pensada para apalancar el valor de cada uno de tus clientes para los demás… (no sé si me he explicado bien)…
El dimensionamiento por islas no implica dejar de lado el resto del mercado. Probablemente una aproximación “menos radical” en la que se detecten Islas de especial interés en las que desarrollar políticas “customizadas” dentro de la masa de clientes será el camino más inteligente para una empresa como la que describes en tu comentario Rafael. Nunca nos atreveríamos a proponer “tirar” una masa enorme de clientes por centrarse en una isla
.
REF APLICABILIDAD DE Tª DE LAS ISLAS A CUALQUIER PROYECTO:
Esta teoría es aplicable para cualquier desarrollo de negocio que cuente con objetivos más ambiciosos que sus recursos.
Cada proyecto que requiera de toma de decisiones requerirá un prescindir de opciones (“La estrategia es el arte de saber prescindir”®) y usar la metodología propuesta considero que aporta valor a las decisiones, sea cual sea la naturaleza de la empresa. Si contamos con recursos para abarcar todo lo que se nos ocurra no necesitaremos analizar ni priorizar… ¡simplemente derrochar!…
Dicho esto no es que aplique a modelos de negocio de intermediación sino que en modelos como los mercados virtuales es imprescindible establecer una estrategia de este tipo (consciente o inconscientemente)… Es importante poder atraer a compradores sin que haya vendedores y viceversa… sin una aproximación del tipo de islas será muy costoso leventar el mercado virtual desde cero… si es que es posible.
Rafael, espero haber podido aclarar alguna de tus dudas y te animo a comentar otros posts de KeimStrong.
KS